Höhle
Residencial
Nuevo Refugio, Querétaro
2025
Casa Höhle nace de una premisa tan clara como desafiante: traducir la crudeza del diseño industrial y la honestidad del brutalismo al lenguaje y calidez de un hogar. Concebida en 4 niveles dentro de un terreno irregular (en bajada), la residencia debía funcionar como un refugio personal, un espacio de concentración y un lugar de descanso para un usuario soltero que trabaja desde casa. La arquitectura abraza la fuerza del concreto aparente, las losas reticulares y el acero, materiales que reflejan la fuerte inclinación del propietario por la estética industrial. Sin embargo, el verdadero triunfo de Höhle radica en su equilibrio. A través de una cuidadosa selección de maderas cálidas, textiles amables, acentos de color vibrantes y una profunda conexión con la luz natural y la vegetación, la frialdad de los materiales en bruto se transforma en un santuario habitable y sereno.
Desde el exterior, declara sus intenciones con una volumetría brutalista, imponente y ortogonal. El concreto aparente enmarca la composición, pero es inmediatamente suavizado por madera en tonos cálidos y rojizos. La vegetación que cae en cascada desde la azotea rompe la rigidez de las líneas rectas, inyectando vida y frescura a la fachada. Es una primera impresión imponente, que resalta pero que equilibra la presencia industrial con la bienvenida de un hogar contemporáneo.
En el interior, la circulación es toda una experiencia sensorial. La imponente losa reticular del techo y los muros de concreto marcado conviven con la escalera de peldaños de madera flotantes. La iluminación cálida y rasante baña las texturas rugosas, mientras que la vista fuga hacia un ventanal de piso a techo que enmarca un patio interior.
Este remate visual con un árbol solitario aporta una pausa contemplativa, esencial para alguien que habita y trabaja en el mismo espacio. El manejo de la luz y la sombra es protagonista en este recorrido. La repetición crea un juego rítmico que guía la mirada hacia la luz del patio interior. Un gesto minimalista que aporta una cualidad monástica y zen al espacio.
El sótano, cuyo uso es recreativo, integra una cocina y una sala tipo lounge que se integra con el espacio de jardín a traves de grandes ventanales, permitiendo que la luz natural inunde el concreto y lo dote de calidez.
Para contrarrestar la paleta monocromática del estilo industrial, es vital jugar con el mobiliario para inyectar vitalidad y carácter.
Crear grandes ventanas que permitan el paso de luz natural es crucial para evitar que el estilo brutal se sienta opresivo.
La cocina con concepto de isla propicia el rincón perfecto para un café matutino antes de comenzar el día. Los paneles de madera en los gabinetes aportan un toque orgánico que dialoga con el concreto continuo. la intención del diseño es crear una atmósfera oscura pero sofisticada e íntima. Es un espacio que funciona con precisión que invita a quedarse.
La recámara principal es el refugio definitivo. Manteniendo el techo de losa reticular y los muros de concreto, se abre generosamente a un balcón privado con vistas despejadas, permitiendo que el usuario despierte con un mural pintado por el paisaje y regalando una sensación de "cueva" como refugio primitivo.
La habitación se viste de calidez a través del mobiliario.
Haciendo de este búnker un verdadero pabellón de paz.